COMO VOLVER A LA RUTINA Y NO MORIR EN EL INTENTO.
Después de meses navegando entre cuarentenas, toques de queda y confinamientos, este verano hemos vivido el; EL VERANO DE NUESTRA VIDA.
Has desconectado tanto que te cuesta recordar hasta el nombre de tu jefe, mientras recoges las chanclas y sombrilla, vas divagando mentalmente entre el recuerdo de esas cervecitas fresquitas del chiringuito de la playa, y la dura realidad de volver 8 horas a tu lugar de trabajo.
Asumes entre sollozos tu síndrome postvacacional, empiezan a aparecer las prisas, las obligaciones y los sentimientos de culpabilidad por haber abandonado a tu “yo sano” en el mes de junio. Quieres recuperar tu estilo de vida saludable, volver hacer ejercicio, volver a llenar tu nevera de manzanas, tener tiempo para ti, disfrutar con los amigos…. Lo quieres todo y lo quieres ¡ya¡.
Por favor…. TRANQUILIDAD.
Coge aire, cierra los ojos, piensa en todos esos momentos divertidos del verano, en cómo te han servido para cargarte de energía y motivación. Aprovecha ese impulso y deja las prisas y la autoexigencia aparcada durante un tiempo.

1. ORGANIZA TU AGENDA SIN AGOBIOS.
Es normal volver a las vacaciones y tener una lista enorme de obligaciones y cosas pendientes. Y es normal también querer llevar a cabo todas en el menor tiempo posible, por lo que durante la primera semana llenamos nuestra agenda a reventar, dando la bienvenida con una pancarta gigante al estrés y agobio.
Recuerda; has estado de vacaciones para cargar las pilas y tomarte la vida con más calma, no lo destruyas en una semana.
Para evitarlo, comienza por las acciones urgentes y continúa por las importantes.
- Urgente: Aquellas acciones que requieren que se lleven a la practica inmediatamente, de lo contrario pueden tener efectos negativos.
- Importante: Aquellas acciones que pueden ponerse en práctica en otro momento, no suelen tener efectos negativos inmediatos.
Ambos conceptos son subjetivos a cada persona y dependen de las circunstancias que se presenten en el momento, pero el problema viene cuando le damos prioridad a tareas que creemos urgentes e impiden volver a la rutina saludablemente.
Para saber diferenciar correctamente es importante analizar los efectos de cada acción. Para entenderlo más fácilmente, cito un ejemplo que se puede dar estos días.
Has vuelto de vacaciones y sabes sin necesidad de subirte a la báscula que has ganado algún kilito, no es algo alarmante, pero eres consciente de que tu alimentación no ha sido lo más saludable que hubieras querido y te gustaría volver a llevar los buenos hábitos que llevabas meses atrás. Mañana comienzas en el trabajo y tienes escasa 1, 5 horas libres al medio día para ti. En ese tiempo y como te has marcado como objetivo perder esos kilitos de más, te debates entre 2 opciones: 1. Volver a apuntarte al Gimnasio para crear una rutina. 2. Ir a hacer la compra, porque abres la nevera y lo único que hay es eco. ¿Qué haces?. Seguramente que la gran mayoría escogería la primera opción, las prisas por quitarse esos kilitos de más nos lleva a realizar las acciones que nos llevan directamente al éxito (o creemos que nos llevan), pero ahora analicemos los efectos e ambas: 1. ¿Qué pasa si hoy no nos apuntamos al gimnasio?, seguramente nada. Podemos hacer ejercicio en casa, y seamos sinceros, llevamos 3 meses sin movernos, así que un día más no va a tener ninguna acción positiva o negativa en tu salud. 2. ¿Qué pasa si hoy no hago la compra?, seguramente cuando llegues a casa llames a cualquier sitio de comida rápida, y mañana sea igual ya que no tienes nada en la nevera. Sin embargo si hoy haces la compra, puedas organizar un menú saludable para el resto de la semana. Conclusión: La segunda acción tiene más efectos negativos en nuestra salud, por lo que es la acción más urgente que deberíamos llevar a cabo.

2. CUIDA TU ALIMENTACIÓN.
Venir con algún kilito de más después del verano es normal, las vacaciones invitan a llevar unos hábitos alimenticios peores; no hay horarios de comida, nos saltamos comidas o escogemos alimentos con peores valores nutricionales.
Querer recuperar los buenos hábitos y nuestra figura en el menor tiempo posible, nos lleva directos al fracaso absoluto, vamos directos a; dietas milagro, métodos de moda que quizá no sean aptos para nuestro estilo de vida, batidos y polvos détox milagrosos, o prohibiciones extremas. Todos ellos imposibles de mantener en el tiempo y terminando con un efecto rebote.
Para comenzar a recuperar tus buenos hábitos:
- Aumenta el consumo de verduras, hortalizas y verduras.
- Reduce el consumo de alimentos procesados.
- Aumenta el consumo de proteína.
- No olvides los ácidos grasos naturales.
- Bebe agua (unos 2 litros diarios).
Aunque lo ideal es que te pongas en manos de un profesional que diseñe un programa totalmente adaptado a ti y las circunstancias que te rodean.

3. PRACTICA EJERCICIO.
Hacer ejercicio ayuda a oxigenar nuestro cerebro, nos mantiene en forma y si además lo hacemos en compañía nos ayuda a socializar. La vuelta a la rutina se lleva mejor incluyendo pequeñas dosis de ejercicio diario.
Pero, ¡ojo¡
Hazlo con cabeza y de forma progresiva para evitar lesiones y sobre entrenamiento. Te dejo unos consejos para ello.
- Comienza los primeros días incluyendo más movimiento en tu día a día, márcate un objetivo de pasos totales, te ayudará a mantenerte activo y motivado.
- Incluye 2 días de ejercicio aeróbico, trabajando en una sensación agradable (sin llegar a la extenuación). Sal a caminar, trotar suave, salir a dar un paseo en bicicleta o ir a la piscina a nadar unos largos.
- Imprescindible el trabajo de fuerza, 2 días a la semana en días alternos. Puedes comenzar con rutinas total body y autocargas en casa durante las primeras semanas, y luego realizar trabajo más específico en el gym.
- Descansa. No cometas el error de hacer todos los días ejercicio, programa días de “no ejercicio”, son imprescindibles para una buena progresión y crear una adherencia a este buen hábito.
- Márcate un nuevo objetivo, te ayudará a seguir motivado y trabajar con un fin.

4. RESERVA TIEMPO PARA TI.
Otro de los errores que solemos cometer a la hora de recuperar nuestra rutina es dejar poco tiempo, o ninguno para nosotros mismos. Nos autoimponemos tantas obligaciones diarias, que olvidamos destinar algo de tiempo al autocuidado.
El término autocuidado engloba todas esas acciones que nos hacen bien, que no están marcadas por un horario o tiempo determinado, no hay prisas, solamente paz y tranquilidad. Por lo tanto puede incluir cualquier actividad; desde una clase de yoga en el saloncito de casa, disfrutar de una cerveza con amigos y familiares, ir al cine o simplemente quedarte en el sofá 15 minutos (o los que sean) mirando a la nada.
Si ese tiempo te ha servido para conectar contigo y llenarte de energía y motivación, ya se puede considerar autocuidado. Así que da igual lo que hagas, lo importante es dedicar como mínimo 15 minutos al día para ello.

5. APRENDE ALGO NUEVO.
El final del verano es la mejor época para marcarse nuevos objetivos, venimos con las pilas cargadas al 100% de las vacaciones y debemos aprovechar ese impulso para buscar nuevas metas.
Busca acciones que mantengan tu motivación al máximo, como:
- Comienza un programa de entrenamiento o inscríbete al gimnasio.
- Estudia un idioma o alguna otra actividad que siempre hayas querido aprender.
- Apúntate a alguna actividad nueva; cocina, manualidades, cine, fotografía

Y colorín colorado, este impulso (no) ha terminado.
Si te gusta mi contenido y quieres mandarme tu impulsarme, comparte o déjame un comentario.
Fdo. Inés Martínez García (la del impulso).

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