A ver, nos dijeron que descansar era importante. Que en vacaciones hay que parar, desconectar, cargar pilas… Y nosotras lo entendimos clarísimo: ¡bici de gravel, alforjas, vías verdes, repechos y túneles! Porque si se trata de recargar, preferimos hacerlo a pedales. Y si podemos sudar un poco y comer muy bien después, mejor que mejor
Esto no fue una locura impulsiva —aunque un poco sí—. Llevábamos tiempo pensando en hacer esta ruta circular conectando la Vía Verde del Plazaola, la Vía Verde del Bidasoa y el Proyecto Ederbidea (una parte de la eurovelo 1). Todo desde Pamplona, sin coche, con lo justo y muchas ganas. Así que cuando vimos tres días libres en el calendario… ¡pum! plan en marcha, ruta montada y pies en el pedal. Lo demás fue descubrir paisajes, carreteras tranquilas, subidas asesinas en las que deseas ser un ser de luz (lo decimos por ti, Ederbidea), pueblos encantadores y una experiencia que te reconcilia con tu cuerpo… y con tu bici.

En este post te contamos nuestra ruta, con sus subidas, paisajes, y alguna que otra duda existencial en mitad del recorrido. Te dejamos los tracks de las tres etapas en nuestro wikiloc y los lugares donde dormimos, por si te animas a hacer algo parecido. ¿Es perfecta? No. ¿Es real? Mucho. Y si te ayuda a montar la tuya o te despierta las ganas de pedalear, nos damos por más que satisfechas.
ETAPA 1. PAMPLONA – LEKUNBERRI – URNIETA.
El día empezó literal desde casa, sin coche, sin traslados, sin excusas. Salimos de Pamplona con nuestras gravel y fuimos directas a conectar con la Vía Verde del Plazaola, que ya conocíamos en parte… pero que nunca habíamos enlazado con lo que vendría después.
Túneles frescos, paisajes que huelen a tierra mojada y esa sensación de estar rodando por un entorno pensado para disfrutar, no solo para llegar. Entre ellos, uno de los protagonistas del día: el túnel de Uitzi, con nada menos que 2,7 kilómetros de longitud. Aunque está iluminado, se recomienda llevar linterna o frontal por seguridad… y no solo porque lo diga la teoría: nosotras lo comprobamos por experiencia propia. A pesar de estar “teóricamente iluminado”, nos encontramos con varios tramos sin luz, así que tuvimos que tirar de linterna del móvil como dos exploradoras del siglo XXI. ¿Lo volveríamos a hacer así? No. ¿Nos reímos? Mucho. ¿Lo contamos para que no te pase a ti? También.
El tramo hasta Lekunberri fue familiar; lo que vino después, completamente nuevo para nosotras: subir, seguir y descubrir lo que hay más allá. Kilómetro a kilómetro fuimos dejando atrás lo conocido para meternos en ruta hacia Urnieta, donde dormimos esa primera noche en la Pensión Guría.
Una opción sencilla pero muy recomendable: relación calidad-precio excelente, habitaciones cómodas y un punto clave para cicloturistas —te permiten guardar la bici en un almacén cerrado o incluso en la propia habitación – . Nosotras optamos por la opción del almacén y todo fue genial.



ETAPA 2. URNIETA – SAN SEBASTIAN – IRUN – SANTESTEBAN.
Este día venía con trampa. Lo sabíamos desde el principio: unir Urnieta con Irún sin acabar en medio del tráfico o subidas imposibles no iba a ser fácil. Después de investigar bastante por Wikiloc y darle unas cuantas vueltas al tema, decidimos evitar rutas épicas pero sufridas —como subir el monte Jaizkibel y bajar por Hondarribia— y optamos por la opción más sencilla y ciclable. Porque sí, nuestras piernas son valientes… pero también realistas.
De Urnieta a San Sebastián, todo el tramo fue por carril bici, seguro, cómodo y hasta con vistas. Desde allí hasta Irún, prácticamente igual. Solo el último tramo lo hicimos por carretera, con poco tráfico pero aún así con margen de mejora. Estamos convencidas de que existe una alternativa más ciclable. Si alguien la conoce… ¡que nos la pase, por favor!
Una vez en Irún, enlazamos con una joya inesperada: la Vía Verde del Bidasoa. Tranquila, accesible, con tramos de sombra, naturaleza y ese tipo de recorrido que te hace pensar: “¿Cómo no sabíamos que esto existía?”. Una vía ideal para rodar sin prisa, disfrutar del entorno y dejarse llevar. Cerramos el día en Santesteban (Doneztebe), donde nos alojamos en el Hostal Ametzia, con cena rica, piernas agradecidas y la sensación de haber unido muy bien paisaje, logística y disfrute.



ETAPA 3. SANTESTEBAN – PAMPLONA (por el Proyecto Ederbidea).
El tercer día es ese momento del viaje en el que tu cuerpo ya ha asumido que esto no es una escapada de relax. Salimos de Santesteban con energía, sabiendo que el plato fuerte del día venía de la mano del Proyecto Ederbidea: un proyecto de movilidad ciclista transfronteriza que conecta Pamplona, Donostia y Baiona, y forma parte de la red EuroVelo 1, el gran eje cicloturista europeo. ¿Y qué significa eso? Que está bien hecho. Muy bien hecho.
¿La realidad? Subida hay. Y bastante. Pero también hay carreteras tranquilas, entornos naturales espectaculares, y una señalización que —milagro— ¡funciona!. A medida que pedaleábamos hacia Pamplona, entre repechos y paisajes, lo pensábamos una y otra vez: “esto debería replicarse más”. Cuando el territorio se diseña para moverse, moverse se convierte en placer (Con un toque de sufrimiento bien llevado, claro).



Y es que no se trata solo de tener rutas bonitas —que las hay—, sino de hacerlas accesibles, visibles y transitables. Porque cuando moverse se vuelve fácil, la gente se anima. Y cuando se anima, todo cambia: la salud, la forma de viajar, de conectar, de vivir.
Nosotras solo pusimos las bicis, las piernas y las ganas. El resto estaba ahí, esperándonos. Y eso es justo lo que queremos seguir mostrando desde Impulsa tus Hábitos: que lo que ya existe puede ser una excusa perfecta para moverse más y vivir mejor.
Ah, y si te animas a hacer esta ruta, te lo ponemos aún más fácil: Aquí tienes nuestro mapa interactivo con las 3 etapas y los puntos clave del viaje:Ver el mapa en Google My Maps.
Fdo. Impulsa tus Hábitos.


No responses yet